Las cosas que no entendemos nos asustan. No es un miedo como el que se puede tener a la oscuridad o a las arañas... Es algo mucho más común y mecánico. Algo que no podemos explicar puede causarnos mucho interés, es cierto, pero sobre todo nos provoca incertidumbre y tras ella, llega el rechazo. ¿Cómo confiar en algo que no entendemos? ¿Cómo creerlo? ¿Cómo no tener dudas continuamente? Es normal tener dudas. Pero siempre hay alguien cerca que te dice "Espera". Te lo dice muy bajito, tanto que a veces es muy difícil escucharlo si estás entretenido en desesperarte y en pensar que nada de lo que haces merece la pena, porque no entiendes lo que está pasando en tu vida. Y al final, de tanto no entender y de tanto desconfiar, la mente se cansa y opta por irse por otro camino más llanito y asequible a la razón, artificial y creado por ella misma, en el que puede tenerlo todo bajo control y actuar con seguridad. Y es un alivio, porque ya estaba resultando demasiado agobiante eso de seguir adelante sin comprender.
Sin embargo, como dijo un famoso escritor, los barcos no están construidos para quedarse en el puerto. El barco tiene que salir al mar, así fue pensado. Si no se hubiera creado para navegar, podrían haberse ahorrado las velas, el timón, el ancla y casi todos los elementos que hacen que un barco sea un barco, y todo hubiera sido más barato. Si los tiene será porque los necesita, aunque no lo entienda, aunque de momento sea muy difícil ver para qué sirven. Tampoco las cosas que el barco se encuentra durante el viaje se entienden del todo. ¿Por qué ahora esta niebla? ¿Por qué precisamente ahora que iba todo tan bien, que nunca he estado mejor? Confía y verás cómo en algún momento todo se aclara. Algún día descubrirás que esa niebla que tanto te molestó en su momento, fue la que hizo que, a través de su espesura, empezaras a buscar el sol. Cuando necesites quedarte fijo en algún lugar, comprenderás por qué tenías que llevar esa ancla tan pesada desde el principio. De momento, fíate del fabricante de tu barco y del capitán que planea tu ruta, y no te desesperes por encontrar el sentido de todo inmediatamente. Te basta con saber que todo lo que llevas encima, que todo lo que te asalta en el camino tiene un sentido, que ahora no ves, pero que más tarde o más temprano descubrirás, si te mantienes firme y esperas.
Sin embargo, como dijo un famoso escritor, los barcos no están construidos para quedarse en el puerto. El barco tiene que salir al mar, así fue pensado. Si no se hubiera creado para navegar, podrían haberse ahorrado las velas, el timón, el ancla y casi todos los elementos que hacen que un barco sea un barco, y todo hubiera sido más barato. Si los tiene será porque los necesita, aunque no lo entienda, aunque de momento sea muy difícil ver para qué sirven. Tampoco las cosas que el barco se encuentra durante el viaje se entienden del todo. ¿Por qué ahora esta niebla? ¿Por qué precisamente ahora que iba todo tan bien, que nunca he estado mejor? Confía y verás cómo en algún momento todo se aclara. Algún día descubrirás que esa niebla que tanto te molestó en su momento, fue la que hizo que, a través de su espesura, empezaras a buscar el sol. Cuando necesites quedarte fijo en algún lugar, comprenderás por qué tenías que llevar esa ancla tan pesada desde el principio. De momento, fíate del fabricante de tu barco y del capitán que planea tu ruta, y no te desesperes por encontrar el sentido de todo inmediatamente. Te basta con saber que todo lo que llevas encima, que todo lo que te asalta en el camino tiene un sentido, que ahora no ves, pero que más tarde o más temprano descubrirás, si te mantienes firme y esperas.
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