17 de enero de 2010

La verdad

Hay cientos de mesas con libros abiertos, y cientos de jóvenes contando los días, marcando fechas, fotocopiando apuntes. Leen, subrayan, escriben, dibujan, tachan, borran, clasifican, calculan, diseñan, rompen, tiran, lloran, buscan…

Es tiempo de examinar a nuestra juventud. Examinarán sus cuentas, sus ejercicios, sus análisis, sus resúmenes, pero ¿crecerá el conocimiento de la verdad en estos días?

Se llenarán las bibliotecas, las salas de lectura, se moverán libros, artículos, trabajos, maquetas, pero ¿qué cultura generaremos?

¿Fomentaremos con ello una cultura que ignora la verdad, que fomenta la vagancia intelectual, o los atajos hacia las buenas calificaciones? ¿Realmente primará la imagen final sobre el esfuerzo, el interés, la capacidad de sacrificio o hondura de la asimilación?

No seas tú un contribuyente más a una cultura de la incultura. No colabores con la mediocridad. Fórmate en la pasión por la verdad.

Amplía horizontes, relativiza objetivos mezquinos, interésate por el bien mayor, sal de la escalera mecánica, rechaza el sendero ancho y superficial. Enamórate de la vida. Busca la verdad con riesgo de tus calificaciones, con riesgo de tu audiencia, cree en el corazón de los demás. Atrévete a apostar por una máscara transparente. Busca la verdad y somete tu razón a los hechos para crecer en el amor.

No defiendas sin saber. Flaco favor harás a quien defiendes si no has contrastado las fuentes. Ni a los ricos, ni a los pobres, ni a los sabios, ni a los necios, no defiendas a nadie sin antes asegurarte de qué es la verdad. Porque nadie tiene que retractarse de algo que no dijo, así que no te esfuerces en aclararlo. No lo dijo. Porque nadie tiene que pedir perdón por algo que no hizo. ¿Para qué intentar explicarlo si no es verdad que lo hiciera? No le des la razón a los rumores, vete a las fuentes. Fórmate.

No temas rectificar. Es humano, es honrado, es real. Todos sabemos cómo funciona el mundo, lo rápido que corren ciertas noticias, lo difícil que es responder teniendo en mente todos los factores, cuidando todos los matices. Si escogiste un camino más fácil, si no cotejaste bien las fuentes, si no estudiaste todo lo necesario, honradez. Si redactaste un mal titular, si redondeaste, si atajaste en lo que creíste menos esencial o bromeaste con lo que de hecho es serio e importante, humildad. Humildad es andar en verdad. Ni bromas, ni públicos, ni estreses, ni puntuaciones, ni medias, ni estudios ni rankines de audiencia que valgan. Se pide perdón y punto.
¿Cómo dirás si no que quieres una sociedad libre y humana? ¿cómo vienes diciendo que para que haya reconciliación social deben rectificar esos o aquellos o los de más allá? ¿cómo podrás mirar a nadie a los ojos sabiendo cómo lograste tu título, tu plaza, tu fama, tu nota, tu audiencia? ¿No es verdad que la victoria de la vida es la verdad y el amor? ¿no es ganar la vida, en realidad, entregarla de verdad por amor?

La verdadera felicidad está en la comunión en la verdad. Búscala. La sociedad más humana y más unida busca con ahínco la verdad y está apasionada por ella. Si no, no será humana y, sencillamente, no será.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Contacto

Para cualquier sugerencia o comentario o para participar en el blog, mándenos un mail a
seguntuplaneta@gmail.com