3 de mayo de 2009

Miopía relamida

En la contraportada de todos los lunes de EL PAÍS, doña Almudena Grandes nos ilustra con una homilía izquierdista semanal, al igual que en otros diarios otros hacen lo mismo a la inversa. Pero, lo que son las cosas, la mejor escritora de lengua hispana (así la bautizaron en Cuatro) nos sorprendió el pasado mes de noviembre relamiéndose ante el hecho de que a una monja pudieran violarla durante la guerra civil española, pues la señorita escribí así:

“Déjate mandar, déjate sujetar y despreciar. Y serás perfecta”. Parece un contrato sadomasoquista, pero es un consejo de la madre Maravillas. ¿Imaginan el goce que sentiría al caer en manos de una patrulla de milicianos jóvenes, armados y - ¡mmm! – sudorosos.

Y uno que creía que las mujeres izquierdistas serían más sensibles con el tema de las violaciones, pero se ve que al ser monja a doña Almudena “mmm” Grandes deja de afectarle, como imagino que le importarán bastante poco las 300 monjas asesinadas durante nuestra guerra de acuerdo con el libro “El Hábito y la Cruz”. En esto entra en escena el académico don Antonio Muñoz Molina y al día siguiente escribe en EL PAÍS a su compañera que se ha pasado relamiéndose de semejante tragedia. Era de esperar que como es de buen columnita no disculparse la cosa se quedara en nada. Pero resultó que no, y leyendo elpais.com me entero que “mmm” Grandes en vez de disculparse decide meterle más leña a la monja:

Con el consejo de la madre Maravillas a sus hijas espirituales era ella “Déjate mandar, déjate sujetar y despreciar. Y serás perfecta”. La madre Maravillas, la que se ponía a la altura de los viejos chistes sobre la condición femenina en general y sobre las monjas, en particular.

Ante esta situación, permítanme hacer de loro de Muñoz Molina y dirigirme a doña Almudena “mmm” Grandes, que no es que pueda o no tener un problema fe – en lo que no entro – o que pueda o no entender la ética católica de poner la otra mejilla y de la humildad o confunda referencias al alma como referencias al cuerpo. El asunto es que la cita que ella reproduce proviene de un texto llamado “Dichos de luz y amor” - “Humilde es el que se esconde en su propia nada y se sabe dejar a Dios (...) “Déjate enseñar, déjate mandar, déjate sujetar y despreciar y serás perfecta” (A 111) - y resulta que el texto, nada tiene que ver con la madre Maravillas, pues es de San Juan de la Cruz. Recapitulando: doña Almudena “mmm” Grandes arremete contra una monja por una cita que ni tiene esa intención ni la escribió ella. Ergo el problema no es de fe, ni de ética: es un problema de miopía. Antes de relamerse podría al menos investigar sobre la persona a la que quiere insultar ¡Mmm!

Leandro Marín

1 comentario:

  1. No se que decir...mmm...No sabía que en El País se publicaran artículos que no fueran rigurosos...mmm.

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