En la contraportada de todos los lunes de EL PAÍS, doña Almudena Grandes nos ilustra con una homilía izquierdista semanal, al igual que en otros diarios otros hacen lo mismo a la inversa. Pero, lo que son las cosas, la mejor escritora de lengua hispana (así la bautizaron en Cuatro) nos sorprendió el pasado mes de noviembre relamiéndose ante el hecho de que a una monja pudieran violarla durante la guerra civil española, pues la señorita escribí así:
“Déjate mandar, déjate sujetar y despreciar. Y serás perfecta”. Parece un contrato sadomasoquista, pero es un consejo de la madre Maravillas. ¿Imaginan el goce que sentiría al caer en manos de una patrulla de milicianos jóvenes, armados y - ¡mmm! – sudorosos.
Y uno que creía que las mujeres izquierdistas serían más sensibles con el tema de las violaciones, pero se ve que al ser monja a doña Almudena “mmm” Grandes deja de afectarle, como imagino que le importarán bastante poco las 300 monjas asesinadas durante nuestra guerra de acuerdo con el libro “El Hábito y la Cruz”. En esto entra en escena el académico don Antonio Muñoz Molina y al día siguiente escribe en EL PAÍS a su compañera que se ha pasado relamiéndose de semejante tragedia. Era de esperar que como es de buen columnita no disculparse la cosa se quedara en nada. Pero resultó que no, y leyendo elpais.com me entero que “mmm” Grandes en vez de disculparse decide meterle más leña a la monja:
Con el consejo de la madre Maravillas a sus hijas espirituales era ella “Déjate mandar, déjate sujetar y despreciar. Y serás perfecta”. La madre Maravillas, la que se ponía a la altura de los viejos chistes sobre la condición femenina en general y sobre las monjas, en particular.
Ante esta situación, permítanme hacer de loro de Muñoz Molina y dirigirme a doña Almudena “mmm” Grandes, que no es que pueda o no tener un problema fe – en lo que no entro – o que pueda o no entender la ética católica de poner la otra mejilla y de la humildad o confunda referencias al alma como referencias al cuerpo. El asunto es que la cita que ella reproduce proviene de un texto llamado “Dichos de luz y amor” - “Humilde es el que se esconde en su propia nada y se sabe dejar a Dios (...) “Déjate enseñar, déjate mandar, déjate sujetar y despreciar y serás perfecta” (A 111) - y resulta que el texto, nada tiene que ver con la madre Maravillas, pues es de San Juan de la Cruz. Recapitulando: doña Almudena “mmm” Grandes arremete contra una monja por una cita que ni tiene esa intención ni la escribió ella. Ergo el problema no es de fe, ni de ética: es un problema de miopía. Antes de relamerse podría al menos investigar sobre la persona a la que quiere insultar ¡Mmm!
Leandro Marín
No se que decir...mmm...No sabía que en El País se publicaran artículos que no fueran rigurosos...mmm.
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