27 de enero de 2013

Solemos utilizar como sinónimos, en nuestro tiempo, las palabras recuerdo y memoria.
Nos sirven ambas para referirnos a lo mismo. Al acto de traer al presente acontecimientos pasados. Craso error. (craso=gordo).


Dice el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española en su   vigésima segunda edición que  el recuerdo es:
1. m. Memoria que se hace o aviso que se da de algo pasado o de que ya se habló.



2. f. En la filosofía escolástica, una de las potencias del alma.
3. f. Recuerdo que se hace o aviso que se da de algo pasado.
4. f. Exposición de hechos, datos o motivos referentes a determinado asunto.
  
 Y de la memoria: (Del lat. memorĭa).  

1. f. Facultad psíquica por medio de la cual se retiene y recuerda el pasado. 
2. m. Cosa que se regala en testimonio de buen afecto. 
3. m. Objeto que se conserva para recordar a una persona, una circunstancia, un suceso, etc. No he querido desprenderme de los recuerdos de familia. 
4. m. pl. memorias (saludo por escrito o por medio de tercera persona)
5. f. Estudio, o disertación escrita, sobre alguna materia. 
6. f. Relación de gastos hechos en una dependencia o negociado, o apuntamiento de otras cosas, como una especie de inventario sin formalidad. 
7. f. Monumento para recuerdo o gloria de algo. 
8. f. Obra pía o aniversario que instituye o funda alguien y en que se conserva su memoria.
En realidad una vez más el DRAE no nos saca del apuro.

Re-cordar significa literalmente "volver a pasar por el corazón" y memoria refiere a una potencia del alma relacionada con la autoconciencia, la voluntad y el entendimiento...
Yo me pregunto, ¿Dios tiene memoria? 
Mi ordenador, desde el que escribo este post tiene un Tera de memoria. el teléfono móvil que hay sobre mi mesa tiene una capacidad de memoria de 16 GB. UN sinfín de datos pueden ser almacenados en ambos cachivaches. También mi cabecita puede sujetar en su interior muchos datos, pero nunca serán recuerdos si no pasan por el corazón.  Mi ordenador rememora datos memorizados, los actualiza y los trae al presente tal y como han sido guardados. Yo a veces rememoro la lista de los reyes Godos o las tablas de multiplicar y una vez rememorados los paso por mi entendimiento. Pero además de rememorar soy capaz de recordar experiencias vividas y hacer que mi corazón se incendie como la primera vez al re-cordar el amor de mis padres, el abrazo de el amor de mi vida o la entrega infinita por mí del mismo Dios hecho Hombre.
Creo sinceramente que Dios no tiene memoria, Dios no guarda datos en una lista, Dios, que es puro acto, puro presente, tiene un constante recuerdo de cada uno.

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