A vista de pájaro las personas que circulan por la calle parecen pequeños hamsters imbuidos en sus bolas de plástico rodantes, sin contacto alguno con el exterior. Ruedan y ruedan pero, ¿hay vida alrededor de la bola?
¡Qué difícil es estar dispuesto a salir del micromundo pensante para implicarse con la realidad que nos rodea! Vivir corriendo de un lado a otro e intentando llegar a tiempo para realizar las distintas actividades planeadas. Control. Las contadas ocasiones de implicación con el resto de la humanidad calculamos, planificamos, ordenamos… ¿Por qué nos empeñamos en que lo mecánico absorba lo espontáneo? Porque el miedo nos absorbe. Como la nada de “La Historia Interminable”.
Cierto es que la gente con la que nos implicamos siempre defrauda en algún momento, que no existe ser viviente en esta planeta al que no le hayan hecho daño.
Ahora bien, las palabras vivir y miedo ¿son compatibles? El ser humano no tiene sentido si está solo; con razón Dios creó a Eva como complemento de Adán. Por ello, el miedo es una de las armas más peligrosas contra la vida. No se trata de dejar el corazón al aire para que todo el mundo pueda contemplarlo; se trata de salir de nosotros mismos para ofrecer aquello que se nos dé bien al otro, se trata de confiar en que, si bien ninguno somos perfectos, cada uno tenemos algo que aportar, y como amamos a los demás no sólo podemos, sino que queremos darnos.
Todo el mundo quiere dar, y todo el mundo quiere recibir, pero aun así, aun siendo conscientes de esa necesidad de amar y ser amados, cada vez compramos más material para pegar contra la pared de nuestras bolas redondas circulantes. Aviso para navegantes: poco queda para que el espacio tan cerrado y artificial que hemos construido asfixie, y el ensimismamiento nos mate.
Nuestras secciones
10 de mayo de 2009
Hamsters
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Contacto
Para cualquier sugerencia o comentario o para participar en el blog, mándenos un mail a
seguntuplaneta@gmail.com
seguntuplaneta@gmail.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario