17 de mayo de 2009

El gran pelotazo

El pasado Febrero una noticia de Cuatro llamó mi atención, hablaba del “pelotazo de la Iglesia”, se refería a un negocio que el malvado cardenal Rouco había hecho en Madrid. Los periódicos “EL PAÍS” y “PÚBLICO” revelaban al día siguiente el malvado complot, y especialmente simpático el titular del diario de Roures:


“Rouco construirá en Madrid su miniVaticano”.



El autor de este titular es Jesús Bastante, (el mismo que escribió lo de de “Rouco arremete contra la democracia de nuevo”), antaño director de Religión Digital.
Yendo al grano, dicen los señores de EL PAÍS y PÚBLICO que el ayuntamiento ha cedido 25.000 kilómetros al arzobispado para construir edificios de uso eclesiástico. No acabo de entender por qué eso sería un pelotazo, pero al investigar sobre el asunto, el problema no es la interpretación, sino la información en sí: ¡El ayuntamiento no ha cedido nada! Es la Iglesia la que lo ha cedido al ayuntamiento. Concretando: para construir una carretera que atraviese todo el parque situado justo delante de San Francisco el Grande – la paralela a la calle del Rosario – el alcalde solicitó al arzobispado que le cediera esos terrenos y a cambio le concedió el permiso para edificar en el campo interior del seminario, es decir, en el terreno que YA pertenecía al seminario – para ser más claros – la zona que está tras el muro que pone “Seminario de Madrid”.
Y para redondear la jugada, lo que se va a construir ahí – atentos a la malvada maniobra de Rouco – es un centro de acogida de indigentes y una biblioteca. ¡Wow! ¡Qué vergüenza! ¿Eso es edificios de uso eclesial? ¡¿Eso es un miniVaticano?!
Toda esta historia – eso sí – sirvió para que toda la clase de intelectuales de nuestro país – Wyoming, Zerolo, Pilar Bardem – hicieran una gran gala de protesta ¡Menudo pelotazo!

2 comentarios:

  1. Leer esta jugada, me hizo recordar otra similar que publicó El País, aunque más que un pelotazo me pareció una pelotudez. Escrita por el señor José María Izquierdo (aquél nombre permanecerá acaso por siempre en mi memoria), página 4 (10 de marzo de 2009), un artículo que ocupaba casi la mitad de una cara. El artículo, titulado ¡Cuánto cura, cuánto cemento! comenzaba así:

    “Pepito K. es un tipo curioso. Es joven, incluso muy joven para algunos, pero ya saben, está suficientemente preparado. Mira de reojo, y de vez en cuando frecuenta, para demostrar a sus amigos\as que tampoco es un bicho raro, los facebook y los tuenti. Pero a él, de verdad, lo que le gusta es el papel. Lee periódicos, ¡dios mío!, y hasta se atreve con libros. Volumen tras volumen, en un orden algo caótico, Pepito K. se zampa literatura, ensayo, historia, biografías…Tal desarreglo de la conducta a su corta edad le causa algunos problemas, unos más graves que otros.
    Por ejemplo: entre los menos graves se cuenta su desafección por algunas de las verdades establecidas entre los jóvenes. Así, no cree que el modelo a aplaudir, seguir e imitar sea hablar como lo hacen los concursantes de Gran Hermano y similares avances de la cultura contemporánea, que es, en definitiva, el florido lenguaje que se emplea en las redes adolescentes. Quienes apenas si ensalzan una frase tras otra, a cual más insustancial sólo le parecen unos descerebrados y unos gandules, y no a copiar en una expresión física –más bien inexistente, no vayan a cansarse –y a la oral, siempre torrencial, agarrados todos ellos al lema “mejor no parar de decir tonterías que no parar de oír las del vecino". Pero esa sospechosa afición le causa a Pepito K. peores desarreglos. Ahora empujado por las malas lecturas emprendidas al hilo del bicentenario de Darwin –Dawkins, Hitchens, el propio Darwin –anda nuestro joven muy alterado al constatar que sólo la práctica aberrante de los prebostes religiosos es capaz de superar el necio fondo de su doctina.”

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  2. Lo que sigue a este preámbulo es una indignada crítica sobre el mismo asunto del "minivaticano", todo esto con una pluma "irónica" y "satírica" con Pepito K. Como justo justiciero. Cuando lo leí, no estaba enterado del asunto sobre el terreno y tampoco me preocupe en averiguarlo. Lo que me dolió fue otra cosa. Fue el que se publicara en la página cuatro de un periódico que leen miles de personas un ejercicio de escritura pseudointelectual y nada chispeante cuyo destino en cualquier sociedad mínimamente culta hubiera sido el cubo de la basura. El guiño que intenta hacer el autor a al Joseph K. de Kafka es más un insulto que una alabanza, una bofetada antes que un guiño. ¡Que vergüenza! A él, a Pepito, los jóvenes que “apenas si enzalzan una frase tras otra, a cuál más insustancial sólo le parecen unos descerebrados y unos gandules”. ¿Perdón?
    ¿Quiere darnos una imagen de intelectual, y por eso nos dice que “lee”? ¿Pero que lee? ¿Biografías, historia, ensayo, literatura? ¿Los pilares de la tierra, Ética para Amador, una breve historia escrita por algún intelectualoide como usted, o la biografía de la Lady Di escrita por su chófer? Eso no me dice nada. Pero de pronto menciona a Dawkins, Hitchens ¡Y hasta el propio Darwin!. Eso ya es el colmo. Dawkins para empezar es un divulgador científico (su cátedra es precisamente sobre eso, divulgación) y es ante todo un ateo militante cuyos argumentos (que en su mayoría nada tienen que ver con ciencia) tienen no tienen peso filosófico de ningún tipo (basta con leer los “debates” que ha mantenido, o su mismo libro “The God delusión”). Luego menciona al mismísmo Darwin, bendito sea. Cuyos “novedad” en Biología, inspirada en Malthus y Spencer le hace afirmar: “Con respecto a las cualidades morales, aun los pueblos más civilizados progresan siempre eliminando algunas de las disposiciones malévolas de sus individuos. Veamos, si no, cómo la transmisión libre de las perversas cualidades de los malhechores se impide o ejecutándolos o reduciéndolos a la cárcel por mucho tiempo. / ... / En la cría de animales domésticos es elemento muy importante de buenos resultados la eliminación de aquellos individuos que, aunque sea en corto número, presenten cualidades inferiores” (El Origen del Hombre). Más allá de que haya leído a Darwin o a Dawkins o quien le dé la gana (yo también los he leído) eso no lo justifica en ningún caso para “constatar que sólo la práctica aberrante de los prebostes religiosos es capaz de superar el necio fondo de su doctrina”. ¿Qué práctica aberrante? ¿Celebrar misa? ¿Qué doctrina? ¿La que ha constituido la civilización occidental, creado la Universidad, que es el fundamento de los Derechos Humanos?
    En fin, es una lástima que información tan cargada de prejuicios llegue a tantas personas y que lo haga con tal pedantería y pretensión completamente infundada.
    Un saludo.

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